El 25 de Marzo, Solemnidad de la Anunciación del Señor, nos hace entrar siempre en un clima de gozo y de agradecimiento.

El si del Verbo de Dios al Padre, el si de Maria che celebramos juntamente, nos interpelan a decir si, nuestro pequeño si sin miedo y sin incerteza.

Pedimos a Maria, que ha llevado en el vientre el misterio de la Encarnación, el don de ser como Ella portatodoras de Dios a nuestra humanidad, tantas veces sin esperanzas, y  tener la capacidad de alargar nuestros horizontes al mundo entero.


(Hna. Maria Teresa, Superiora General)

 



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