Con Magdalena, en oración por la unidad de los cristianos

 

La semana de oración por la unidad de los cristianos es una invitación dirigida a las Iglesias y al pueblo cristiano: orar y comprometerse juntos por la unidad de los cristianos y al mismo tiempo, unirse para dar una respuesta al sufrimiento humano.

En este contexto el testimonio luminoso de Magdalena Volpato (1918-1946) es para todos un estimulo. Pequeña hermana de cada enfermo, ha puesto su cruz sobre la  de Jesús segura de obtener de El y con El, salvación para todos. Magdalena no ha sufrido para si misma, ha  ofrecido su sufrimiento convirtiéndolo en oración e intercesión por todos y particularmente por la unidad de los cristianos.

Magdalena no ha dado una respuesta “con palabras” al sufrimiento humano,  sino que lo ha tomado sobre si, como ha hecho Jesús, sin avergonzarse de sus mismas quejas que transformó en oración. “Cuando tengo dolores muy agudos, me queda sólo la fuerza de decir: ¡ay!  Pero estoy de acuerdo con Jesús que a cada lamento, El me ha de dar un alma”.

Pidamos a Magdalena en esta semana de oración que nos ayude a comprender el grito silencioso de cada hombre, mujer y niño que sufre, , pidámosle que nos ayude a no pasar indiferentes  ante el  sufrimiento de la humanidad, para que nuestra oración sea escuchada y se revele al mundo la potencia salvadora de Aquel que quiere reunir en su mano a todos los hombres.

 

“Cada año, el 18 de enero, Magdalena vuelve a nuestras casas y nos cuenta su historia: la invitación de Jesús, las viscisitudes que la condujeron hasta nosotras, las aventuras del postulantado y  del noviciado y  después el gran descubrimiento del dolor de la Iglesia  por la desunión de sus hijos, su entrega  a Jesús por  su unión el 18 de enero, fiesta de San Pedro, la respuesta de Jesús el 25 de enero, fiesta de San Pablo,  y su martirio de esposa ofrecido cada día sin arrepentimiento, que se consumió sin consuelos en el mes de Maria…” 


Maria Oliva Bonaldo


18-25 de enero 2009
Semana de oración por la unidad de los cristianos
“Ser reunidos en tu mano” (Ez. 37,17)
Ven , Espíritu Santo,
haz que podamos sentir
el don de tu presencia en
nuestra peregrinación hacia la unidad.
Danos la fuerza interior para
Convertirnos en instrumentos de alegría y
esperanza  para el mundo.
Haz de nosotros  una cosa sola,
sugierenos la palabra justa
para confesar juntos
a nuestro Dios y Señor
y romper el silencio que destruye
Espíritu de vida y de caridad,
renovanos en tu amor.   Amén. 

 


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