CONSTITUCIONES: Son cuatro y constituyen el esqueleto del Concilio, porque exponen los principios fundamentales y las lineas esenciales que forman la Iglesia.
Sacrosantum Concilium: (4 diciembre 1963) Constitución sobre la liturgia, que considera la renovación litúrgica, o sea el modo de orar en la Iglesia, como pueblo de Dios. Fija los principios de la renovación sobre los fundamentos de la grande tradición orante transmitida a lo largo de los siglos.
Lumen gentium: (21 noviembre 1964) Constitución dogmática que ilustra particularmente la doctrina sobre la Iglesia, el misterio escondido y al mismo tiempo revelado, su ser sacramento de comunión y de unidad.
Dei Verbum: (18 noviembre 1965) Constitución dogmática. Indica el corazón del misterio: la Palabra de Dios, Divina Revelación en la doble forma de Escritura y Tradición que la Iglesia escucha, anuncia, interpreta.
Gaudium et spes: (7 diciembre 1965) Constitución pastoral, o sea que concierne la atención al hombre contemporáneo, a las particulares condiciones del tipo de sociedad en la que vive, a sus profundas exigencias, esperanzas, conectadas con los cambios del mundo.