|
Testimonianza de Maria del Carmen de Jesús Misionero del Padre
“Yo dormía, pero mi corazón estaba despierto.
Oí la voz de mi amado que me llamaba: ‘Ábreme, hermana mía, paloma mía, preciosa mía; que mi cabeza está cubierta de rocío y mis cabellos, de la humedad de la noche’ (Cant. de los Cantares 5,2)
Soy María del Carmen Correa Villabona de Jesús Misionero del Padre, nací en Bucaramanga (Colombia), soy la segunda de tres hermanos.
Doy infinitas gracias a Dios por el don de la vida, por la vida de mis padres y de mis hermanos quienes con amor incondicional me han brindado la formación humana y cristiana estando siempre Jesús y María como centro de nuestras vidas.
Mi vocación nació cuando me estaba preparando para mi primera Comunión, vi a las Hermanas que estaban encargadas del grupo de catequesis y me gustaba mucho estar allí. Cuando recibí por primera vez a Jesús Eucaristía me sentí diferente, algo que no se explicar, solo dije en mi interior “quiero ser como ellas: religiosa”. Me gustaba observarlas, su velo daba la sensación de libertad y así yo quería ser, como ellas. Me impactó su actitud orante y de servicio a los hermano; aunque estuvieran cansadas, siempre tenían una sonrisa para los hermanos.
Después, me vinculé al grupo de catequistas y por algún tiempo ayudé en la catequesis, allí comencé a enamorarme de Jesús. Desde ese entonces sentí más fuerte mi inquietud vocacional que me llevó a participar en encuentros vocacionales y así iba aclarando el llamado. Me preocupé por saber más de las Hermanas y fui conociendo su labor en la parroquia: oración, liturgia, adoración, misiones. Esto me iba atrapando como en una red e involucrándome con ellas. Desde ese momento he tenido un proceso de discernimiento hasta que inicié la formación y gusté lo que significa ser Hija de la Iglesia.
Ahora, después de recorrer las etapas de formación doy gracias a Dios y a las Hermanas por la acogida, aceptación y acompañamiento oportuno que me han llevado a dar este paso, a las novicias con las que aprendí a amar y gustar a nuestro amado Jesús.
Les comparto la alegría por mi primera profesión que haré el 2 de febrero del 2010 en Tunja (Colombia) y agradezco a nuestra Madre General y a la Delegación por aceptarme para hacer parte de esta querida congregación y así ratificar en forma más plena la respuesta al llamado que el Señor Jesús me ha hecho de seguirlo en su tarea como Misionero del Padre.
María del Carmen Correa Villabona JMP
|